CAPÍTULO 51: SOLO ES UNA PESADILLA
Los gritos de Katherine se ahogan en ese desolado cuarto en el que se encuentra. Sus ojos están empapados de lágrimas y el dolor que le recorrer el cuerpo no se compara con nada que ella haya experimentado antes. Sus muñecas y tobillos le arden de lo mucho que ha intentado desatarse, pero es inútil. El peso de Emanuele encima de ella y los horrores que le está haciendo son imparables, inevitables y lo peor de todo es que son imborrables.
Lo único que le queda