-Gracias por reunirse conmigo-. Deslizo mis dedos alrededor de la taza. Libera una columna de humo en el aire. El aroma del café fuerte me da coraje.
Darrel se sienta derecho y alto en la silla frente a mí. Sus hombros se tensan contra una delgada camiseta blanca. Los dedos gruesos se mantienen planos sobre la mesa.
-Honestamente, estoy sorprendido de que te hayas contactado-.
-Quería llamar a Ezekiel, pero su lealtad pertenece a Kendrew. Él no sería capaz de mantener esto en secreto.
-¿Cuál es