Las lágrimas pinchan la parte de atrás de mis ojos. Se siente como si una parte de mí se estuviera muriendo. Mi juventud. Mi ingenuidad. La parte de mí que todavía creía en los cuentos de hadas.
Tiro la caja lejos de él. -¡Dije que lo tengo!-
Drake aguanta de todos modos.
Un fuerte desgarro resuena en la habitación. Los libros caen en cascada desde el fondo de la caja y caen al suelo con un ruido sordo. Las cubiertas se abren, aplastando las páginas y formando pliegues irreversibles.
Globos de