Trabajo hasta las tres de la mañana pero, cuando me arrastro para dormir, no hay paz. La oscuridad de la que he estado huyendo durante el día sale sigilosamente de las sombras y se arrastra sobre mí.
En mi sueño, veo a Claire frunciendo el ceño en la habitación del hotel.
-Bebé, has estado trabajando todo el día. Es la una de la mañana. No puedes conducir ahora mismo. Estás exhausto.
Puedo manejarlo, bebé. -
Veo todo claramente, como si estuviera sucediendo de nuevo.
Mi corazón late más rápido.