Vik salió del edificio y respiró hondo, se siente cansado al extremo y lo único que desea hacer es llegar a su departamento y relajarse un poco, aunque no sea hablando con su abejita. Esko aparcó frente a su jefe y esperó a que subiera para ponerse en marcha nuevamente.
―¿A dónde? ―Preguntó mirándolo por el retrovisor.
―A mi departamento, quiero estar tranquilo. ―Esko enarcó una ceja sin quitarle la vista al espejo. ―Por este asunto no pude despedirme personalmente de mi mujer y será un mes s