Vik se quedó de piedra al verse rechazado por la mujer que lo lleva por ese camino de locura desenfrenada e intensidad incontrolable. Esko se hizo el ignorante y se puso en marcha a pesar de que su jefe la sigue con la mirada perpleja por no haber podido llevar ese beso de despedida a cabo.
―Me rechazó. ―Susurró sin saber como sentirse. ―No puede ser, da la vuelta, debo hablar con ella. ―No estaba dispuesto a que su relación se volviera distante y fría como al inicio. ―Da la vuelta, ¿No escucha