—¿Ah?
El súbito giro de los acontecimientos sorprendió a todos.
Especialmente a Carmen, que se quedó petrificada en el acto.
Miró hacia abajo, a la herida sangrante en su pecho, con una mezcla de shock, perplejidad, confusión, miedo e incredulidad en su rostro.
Jamás habría imaginado que recibiría un disparo.
Y mucho menos de manera tan abrupta, sin siquiera un presagio.
Después de estar paralizada por dos segundos, la tardía realización la llevó a soltar un grito agudo, cayendo al suelo de inme