Al ver al hombre, Valentín y Estrella fruncieron el ceño al mismo tiempo, sintiendo una inquietud inexplicable en sus corazones.
—Tío, seguramente conoces a este hombre, ¿verdad? —Wilberto daba vueltas alrededor del mayordomo, hablando con un tono sombrío—. Este hombre, llevando consigo un tesoro, huyó por miedo a ser castigado. Justo lo intercepté y después de un interrogatorio, confesó todo y admitió su crimen. Esta llave del tesoro es la prueba.
—¡Oye! ¿Qué estás esperando? ¡Diles a todos, es