El hombre de las gafas comenzó otra vez el diagnóstico. Sin embargo, el errático pulso de Salvador lo dejó con los ojos temblorosos. Por un momento, se encontró paralizado, sin saber qué hacer.
—Parece que la situación es crítica... —comentó el hombre de las gafas, con una expresión preocupada—. El paciente está débil y padece varias enfermedades, invadido por un frío tóxico que es difícil de erradicar. Tal vez sea mejor que comiencen los preparativos para el funeral.
—¡¿Qué?!
Al escuchar esto,