—¿Tú me golpeaste?
René se tocó la cara, incrédulo.
—No sólo te golpearé, sino que también te echaré. Desde este momento en adelante, ya no serás el subdirector de mi empresa —dijo Estrella de manera directa.
—¡Estrella! ¡No exageres! He trabajado en la empresa durante tantos años, con méritos y esfuerzos. ¿Vas a despedirme sólo por un mocoso? ¿No temes desanimar al resto de los empleados?
René mostró una cara llena de indignación.
—¿Ahora me estás amenazando? ¿Tienes ese derecho?
Estrella solt