En ese momento, ella ni siquiera se preocupaba por Alvaro. ¡Pero ahora, las cosas han cambiado! Por eso, la promesa y el repentino cuidado de Isabel en ese instante llenaron sus ojos vendados de inquietud.
—Isabel...
Por un momento, ni siquiera sabía qué decir.
Con total serenidad, Isabel dijo:
—No te preocupes, pronto volverás a ver la luz.
Sin dejar que Yolanda dijera nada, Isabel reafirmó su palabra. Yolanda tragó las palabras que quería decir. Quería explicarse, pero ¿cómo podría hacerlo?