Una esposa para el conde. Capitulo 38
Essex besó su boca y se abalanzó sobre su cuerpo, apresándola contra el colchón. La miró con adoración y apartó un mechón de pelo que caía sobre su cara.
—Te juro que nunca volveré a hacerte a un lado, cielo, y sé que es difícil confiar, pero te pido me des una oportunidad. Solo una, prometo no defraudarte…
—¿Lo juras, Thomas? Porque yo también puedo jurarte que, si no cumples con tu promesa, aunque te ame como lo hago, no te perdonaré —advirtió.
—Lo juro preciosa —la besó con dulzura—. Ahora q