Una esposa para el conde. Capitulo 2
Anabelle emitió un largo suspiro, recobrando la compostura que casi perdió al oírle mencionar a su madre. Sonrió.
—Tengo una llave —reveló sin ápice de remordimiento—. Y el servicio me conoce desde pequeña, nadie osaría impedirme entrar. —Se encogió de hombros.
Essex abrió los ojos de par en par.
—¿Qué tiene una llave de mi casa? ¿Con qué derecho?
—Con el derecho de que esta casa, es propiedad de mi padre, conde —respondió con descaro, cruzándose de brazos.
—Pues debo recordarle que a su padre