Una esposa para el conde. Capitulo 19
Después de deshacerse del frac y la chalina, Thomas se arremangó la camisa, pues se sentía sofocado. Notó el temblor y el nerviosismo de la joven que lo observaba pasmada, sentada frente a él.
Entonces, bufando y negando con la cabeza, fue hasta el aparador de bebidas y sirvió una copa de coñac. Caminó con decisión hasta la dama y le tendió la bebida.
—Bébalo —ordenó—. Le ayudará a no seguir temblando como a una hoja.
Con la mano trepidando tomó lo que el conde le ofrecía y dubitativa se llevó