Lara guarda silencio, pues no sabe cómo decirle a Marina lo que sucedió con Camila. Intenta encontrar las palabras adecuadas, pero no logra hallar nada. Mientras tanto, Marina al otro lado de la línea sigue diciendo cosas sobre Camila, pensando que simplemente salió del trabajo, se fue directo a alguna fiesta o bebió mucho y olvidó decir dónde estaba. Lara decide hablar.
— Tía Marina, ¡no es Camila quien está hablando, soy yo, Lara!
— ¡Lara! ¿Qué haces con el teléfono de Camila? No me dirás que