Marina mira a James con aprensión, ya que no sabe si podrá contarle a Lara la verdad sobre el estado de salud de Camila. Le preocupa que Lara vuelva a sentirse mal y entre nuevamente en trabajo de parto. James asiente con la cabeza, indicando que sí puede hablar.
— Ah, mi niña, Camila está igual. Su rostro todavía está bastante hinchado y morado. Mi hija es irreconocible. Me duele el corazón verla en ese estado, pero desafortunadamente no puedo hacer nada, solo esperar a que Dios realice un mil