Stefan
No sé qué fue peor, llegar a mi casa sintiéndome el hombre más miserable de todos, o tener que encontrarme a Joanne enojada, esperando por mi como un maldito ninja en medio de la oscuridad.
No tuve ganas de aguantarme sus reclamos insulsos, así que pasé de largo y simplemente me encerré en mi habitación.
Al menos de todo esto pude sacarme la espinita de golpear al imbécil de Daniel.
Sus palabras siguen revoloteando en mi cabeza sin parar: “me creo el padre del hijo que está esperando” …E