Stefan
A estas alturas, ya ni siquiera sé qué pensar. Elizabeth continúa apareciéndose en mi vida una y otra vez, y ya no creo que esto sea simples casualidades del destino.
Ella me mira como si la estuviera acusando del peor crimen, y quizá así sea.
—Yo no estoy haciendo nada con tu abuela, ella invitó y no pude decirle que no. Hasta me llevó a ver vestidos de novia.
—¡¿Qué?! —tengo que tensar la mandíbula para no gritar en el restaurante.
—¿Qué querías que hiciera?
—Debiste decirle que no, in