POV de Nadia
No podía respirar. El shock de la sala de juntas aún persistía, resonando en mi pecho con cada latido. La mano de Adrian rozando la mía durante la reunión me había anclado, pero mi mente seguía girando en círculos. Nuestro hijo. De alguna manera, oírlo en voz alta hacía la realidad tan vívida, tan concreta, que era casi aterradora.
Apenas tuve tiempo de procesarlo antes de que el sonido agudo de tacones resonara por el pasillo. Mi corazón dio un vuelco: Victoria. Ya. Incluso despu