Punto de vista de Nadia
No me moví. No porque tuviera miedo, sino porque moverme en ese segundo era exactamente lo que él esperaba y yo no tenía ningún interés en darle lo que esperaba.
Victor en pantalla era un hombre de unos cincuenta años con la cara de alguien que hace mucho tiempo dejó de necesitar que le creyeran. No había amenaza en su expresión. No había urgencia. Solo la calma particular de quien lleva tanto tiempo siendo el que controla las variables que ya no recuerda lo que es no co