Capítulo 55 —¿Tiempo?
Damiano:
Pasaron un par de días en los que no la vi. La llamé, le mandé mensajes, pero nunca me respondió. La ausencia empezaba a pesarme, a llenarme de incertidumbre y ansiedad. Entonces, una mañana, mientras desayunaba, decidí preguntar.
—¿Constance? —llamé, intentando que mi voz sonara casual —¿Alexandra aún no se levantó? ¿O ya se fue al trabajo?
La mirada de la ama de llaves me inquietó. Ella entrelazó las manos delante de su cuerpo, como si buscara las palabras corre