La conversación entre Allison y Franklin se tornó más oscura a medida que la tarde se desvanecía en la noche.
Ellos delinearon su plan con meticulosa atención al detalle, asegurándose de que cada movimiento fuera calculado para infligir el máximo impacto sin dejar rastro alguno.
Por supuesto, Franklin dejó claro que esperaba que Isabella sufriera lo suficiente para perder a ese bebé que crecía en su vientre, más no para matarla a ella.
De mala gana, Allison aceptó.
—Debemos ser cuidadoso