La habitación se sumía en una oscuridad parcial, solo iluminada por el suave resplandor de las lámparas estratégicamente ubicadas.
El brillo dorado de las lámparas proyectaba destellos sobre las superficies pulidas, acentuando los detalles de la habitación.
El silencio era rotundo hasta que Isabella Howard, lo interrumpió:
—Pensé, que podría mimarte por ser un buen esposo que resolvió rápido mi problema… —susurró ella con coqueteo, posando sus hermosos ojos verdes esmeraldas en Jameson.
É