Camila
El avión aterrizó en New York a las seis de la tarde, el aire fresco me recibió con melancolía, extrañaba este lugar, demasiado.
Cuatro camionetas Cadillac Escalade negras último modelo aguardaban en la pista, las puertas de una ya estaban abiertas para que pudiéramos entrar, la abordé sintiendo mil emociones encima, traté de controlar el temblor en mi cuerpo, debía mantenerme firme.
—Iremos ahora mismo, pasaremos la noche en un hotel y mañana temprano regresaremos a Moscú —dijo acomod