Rastros

Los días que pasamos los tres solos en Miami, fueron sin duda, los mejores de mi vida. Durante el día disfrutaba de mi hijo, Bea y mis amigas. Que se la pasaban más en casa que en cualquier otro lado. Y por las noches, me entregaba por completo al placer que Ryan me regalaba.

Una de las cálidas tardes que disfrutábamos de la piscina, Noah insistió en que quería el tiburón inflable que su tía le había regalado. Fastid

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