Narrado por Brienna
El despacho del señor Holt me hizo sentir incómoda desde que entré.
No fue una cosa en específico. Fue el conjunto. La madera oscura, el silencio pesado, el tamaño exagerado del escritorio, la forma en que todo estaba puesto exactamente donde debía estar. No había nada suelto, nada torcido, nada que pareciera humano. Ni una taza olvidada, ni un abrigo sobre una silla, ni un papel fuera de sitio. Todo estaba limpio, alineado, controlado. Era de esos lugares que le recuerdan a