Aquella mañana no fue solo Annie quien despertó temprano.
En la casa de los Martin, alguien más lo había hecho. Alice bajó las escaleras con pasos firmes. René, que ya se encontraba en la cocina preparando el café, levantó la mirada con cierta sorpresa. No era común ver a Alice despierta a esa hora.
Cuando la vio entrar, se enderezó de inmediato.
—Señorita… —corrigió enseguida—, señora Alice. ¿Qué hace despierta tan temprano?
Alice ni siquiera respondió al saludo. Tomó asiento en una de la