Clara sintió un escalofrío recorrerle el cuerpo. Aquella chica le dio mala espina desde que la vio llegar y ahora… no estaba.
¿A dónde se había ido?
Antes de salir de la habitación se aseguró de que no estuviera en el baño o en alguna otra habitación.
Bajó más escaleras a toda prisa y fue hasta la cocina.
—¡No está! No está en tu habitación. —dijo angustiada.
Violet levantó el rostro.
—¿De qué… de qué hablas, Clara? —balbuceó.
—De tu sobrina. De Alice.
—Debe estar en el baño —resp