Luego que Annie se marchó, Anthony permaneció unos instantes en la sala, con la mirada fija en la puerta por la que ella había salido. Dejó escapar un suspiro largo, y apoyó ambas manos sobre el espaldas del sofá. El cansancio lo invadió de golpe, no como un agotamiento físico, sino como ese peso constante que desde hacía meses lo acompañaba sin tregua.
Minutos después, regresó a la biblioteca. Todo parecía estar en orden, tal como lo había dejado. Vio el sobre blanco a un lado. No recordaba h