Pagando un alto precio...
Luego del desayuno, Thomas fue hasta el garaje para calentar el coche, mientras Annie subía a la habitación por sus cosas.
—¿Necesita que lleve a la señora a su casa? —preguntó Ronald, su chófer de confianza.
—No te preocupes, yo me haré cargo. —contestó Thomas. Hizo una pausa antes de hablar—. ¿Qué te dijo Alice ayer?
—La señorita estaba muy enojada, señor. Dijo cosas horribles de su asistente.
—Annie no es mi asistente. Es mi esposa.
—Disculpe señor —dijo el chofer bajando el rostro.