—¿Cómo me dijiste? —preguntó entre asombrado y alegre.
Alice lo observó, confundida.
—Bebé… te dije bebé —repitió con voz suave.
Thomas sintió como su corazón daba un vuelco dentro de su pecho.
—Entonces ¿recordaste? —cuestionó, sonriendo—. Así me llamabas cuando estábamos juntos, en la intimidad.
La reacción de Alice fue inmediata. Se incorporó bruscamente, apartándose de él como si la hubiera herido con sus palabras. Se llevó las manos al rostro y comenzó a llorar.
—Perdóname… —sollo