—Todo va a estar bien —aseguró Maximina a su hijo, a quien le sobaba la espalda mientras él se aferraba a ella en ese interminable abrazo que no lograba darle demasiada paz al hombre—, ella es muy fuerte, y seguro que el cielo no permitirá que una madre, dispuesta a hacer cualquier cosa por el bienestar de su amada hija, pierda a su bebé.
—¿Y si no? —preguntó Maximiliano, sintiendo su alma resquebrajarse un poco más—. ¿Qué se supone que haga si no salen las cosas bien? ¿Qué se supone que haga