—Buenos días —saludó un hombre de cabello rubio y de ojos azules, llegando a la recepción donde Marisa hablaba con Maruca sobre la agenda del día.
—Buenos días —respondieron ambas mujeres a unísono—. ¿Tiene una cita? —preguntó Maruca y el hombre asintió, sin esforzarse siquiera en dejar de ver, de arriba abajo, a una joven castaña de ojos cafés.
—Con Maximiliano Santillana —informó el hombre y Marisa hizo mala cara luego de verlo mirarla de tan desagradable manera—. ¿Cree usted que podría guiar