¿Qué pensaban ellos? ¿acaso estábamos en el siglo quince o qué?
—Pensé que tenías un novio y aun así estas aquí, hablando de matrimonio con alguien que ya no tiene ningún vínculo sentimental contigo —entrelacé mi mano con la de Adriano y sonreí—. Yo soy su novia, así que bájate de la nube en la que te has montado solita, ¿amor, le decimos?
Ambos me miraron confundidos.
¿Qué mierdas estaba haciendo? ¡peligro! ¡peligro!
—¡Detente! —gritó mi subconsciente, pero en realidad casi nunca le hacía caso