«Debilidades. No tenías ninguna, solo una: que ya lo amaba.»
MÍA
Hoy es sábado y Lara y yo estamos en las gradas del estadio de la universidad. En unos minutos termina el partido de fútbol que los muchachos juegan. Vamos ganando 2 a 0. Ver a Joaquín jugar es muy emocionante y erótico, tengo que reconocer. Es bastante competitivo y ofensivo en la cancha. Verlo correr, sudar y cómo sus músculos se tensan, me tiene un poco acalorada. Lara no le quita los ojos de encima a Frank que, por cierto, mar