Capítulo 30
Helena
Santiago era petulante y altivo, por lo que no pensé que entre nosotros fuera a darse algo más que la bonita amistad que a los dos nos costó mucho construir por el bien de Julieta. Lo que había pasado anoche, había sido algo difícil de explicar y era mejor que no intentara nombrarlo, aún era muy prematuro hacerlo.
–Hola Helena, ¿cómo te fue en Cancún? Te ves muy bronceada.
–Hola Ximena, nos fue muy bien. Al ratito verás cómo llegó Julieta, parece un pequeño pez rosado, se le