MAXIMILIANO
—No puedo creer lo que estás diciéndome—hablábamos papa, mamá y yo.
Tenía que venir, no me gustaba predisponerlos, pero era algo que evidentemente no podíamos pasarlo por alto.
—Pues si papa, los desertores querían matarme porque quieren que Máximo suba al poder y no me quieren a mi porque según ellos, seguiría cumpliendo con el tratado.
—Máximo, no creo que esté de acuerdo con algo como eso.
Mamá se negaba y yo también. Conocía perfectamente a mi hermano para pensar que no era capa