Mundo ficciónIniciar sesiónCuando Mariam iba llegando estaba muy preocupada por las marcas que su endemoniado marido había dejado en ella, no solo eran las macas psicológicas, sino las de su rostro, las de las muñecas puede ocultarlas, pero en su pómulo derecho es otro tema, ni con el mejor maquillaje de mundo podría lograrlo.
—Buenas noches, princesa hermosa ¿Ya comiste algo?
—¡Amiga! Estoy muy feliz de verte — Dándole un fuerte abrazo, para luego acariciar







