Respiro profundo tratando de controlarme, no debo perder el control y darle a esta mujer lo que desea.
—Eres mas inteligente amiga—me dice Sammy y asiento—síguele el juego a ver hasta cuando se cansa.
Ingresamos a la tienda. Ella tiene razón y quien vino a buscar problemas fue ella, no yo, porque ni la conozco.
—Buenas tardes—es la dependienta —¿en que puedo ayudarlas?
—Gracias—contesta Camila amablemente —vinimos a buscar su vestido de novia.
—Si, eso lo sé, Mariana nos puso al tanto, y ha es