Cuando me di cuenta de cómo me corría la sangre por mis piernas, me asuste tanto que Kevin tuvo que cogerme de mi cintura con sus brazos para evitar que me cayera al suelo rodeando mi cuerpo con una de las toallas grandes que había colgadas detrás de la puerta del cuarto de baño para taparme. Me cogió entonces en brazos marchandonos de mi casa hacia donde tenía Kevin su coche, sentandome dentro y sentandose él en el asiento del conductor. Cuando llegamos al hospital, Kevin bajó rápidamente de s