Cuando los dos policías junto a Mario llegaron donde estábamos esperando Kevin y yo, nos saludamos dándonos las manos, haciendo que los acompañaramos hasta una sala que había vacía, sentandonos los cinco en las sillas que habían.
— Buenos días señora Moore, queríamos hablar con usted para decirle que necesitamos su ayuda para detener a su esposo, ya que está escondido y la única manera es exponerla a usted, pero queríamos saber su opinion — me dijo uno de los policías
— ¿En que les puedo ayuda