Erik no dejaba de besarme y las náuseas que sentía por sus besos se me hicieron más intensas, estaba dispuesta a morir o a matar a mi esposo aunque tambien mataria a mi bebe si dejaba que me matara Erik, pero el asco que me daban los besos de mi esposo, me hacían aborrecerlo aún más.
— No sabes lo que estás diciendo Lorena, no sabes a quien te enfrentas si intentas hacerme algo a mi, — me dijo
Las manos de mi esposo las sentía por todas partes de mi cuerpo, mis pechos, recorriendo por mis piern