— Ya estas en nuestra casa y no te dejaré marchar otra vez mi querida Lorena — me dijo Erik mientras se iba acercando a donde yo me encontraba
Fui retrocediendo intentando hacer paso para salir corriendo del dormitorio, pero mi esposo rodeo mi cintura con su brazo tirándome encima de la cama, poniendo sus brazos a cada lado de mi cara, teniendo su boca a milímetros de mi boca
— Por favor Erik, haré todo lo que me pidas, pero no le hagas daño a mi bebe — le suplique
— No le voy a hacer daño, p