Cogiéndome de la mano Kevin, nos marchamos de la casa hacia el exterior, paseamos por el jardín hasta llegar a donde había una gran piscina que yo no vi cuando llegué a esa casa. Kevin se sentó en una de las tumbonas que había, tiró de mi mano, sentándome entre sus piernas, retiró el pelo de mi cuello, haciéndome sentir sus calientes labios besandome y su lengua moviéndose como si fuera una serpiente en el lóbulo de mi oreja y después en mi cuello.
— Siento mucho la discusión que hemos tenido