—¿Sorprendida de verme, estimada, señora Hortensia?— pregunta siendo muy arrogante, literal que la asustó mucho —¿Se quedó muda?— pregunta ya que ella está en total silencio, así que para romper el hielo, sonríe muy nerviosa
—para nada... Es que tú visita me ha sorprendido Miguelito
—¿Puedo pasar?— Miguel ni siquiera parpadea, pero sabe que debe cuidarse y no dar un falso movimiento
—sí, sí... Claro, adelante que vergüenza contigo— se hace a un lado y Miguel ingresa a la casa
—¿Dónde está