53. La persona correcta
53. La persona correcta
«Cuenta conmigo.»
Layla se inclinó sobre el rostro de Nathan para darle un beso de buenos días. Él ya la esperaba en la piscina, se quitó la bata y deslizó el cuerpo dentro de la cálida agua; se acercó a Nathan.
—¿Por qué no me despertaste? —quiso saber, tomando el vaso de jugo.
—No quería cometer un pecado —musitó.
Ella lo miró con el vaso en los labios.
—¿Pecado?
Nathan la miró y sonrió.
—Cuando duermes, pareces un ángel.
Layla sonrió, bebió un sorbo de jugo