144. Ámame
144. Ámame
Layla se asustó al notar la palidez en el rostro de su esposo. Colocó una mano sobre su hombro, moviéndolo con suavidad y discreción.
—Respira, cariño —pidió en un susurro bajo.
—Estoy respirando —respondió Nathan con los ojos clavados en Bella y el bendito ramo de rosas entre sus manos.
¿Por qué de todas las mujeres solteras en la pista de baile tenía que caerle precisamente el ramo a Bella? ¿Acaso era una conspiración del destino? ¡Bella era su única hija, su princesa, la niña de s