Alejandro miró fijamente a Jeremy, que estaba tranquilo y sereno. —¿No tienes miedo de no poder dejar New York? —preguntó
Jeremy sonoró. —Nunca le he tenido miedo a nada, señor Román. No dude en ponerme a prueba. Sin embargo, debo recordarle que piense bien lo que desea. ¿Quiere su vida o quiere a sus hombres? ¿Ha oído hablar de que el dinero hace girar al mundo? Casualmente, lo que más tengo es dinero, y lo utilizaré para patrocinar a la policía local para que libere a este país de las fuer