Capitulo 189
Mientras tanto, en un hospital privado, Rolan caminaba inquieto de un lado a otro del pasillo.
Corrió hacia el médico en cuanto se abrió la puerta de la sala.
—¿Cómo está? —le preguntó al doctor que acababa de salir.
—Las cosas no pintan bien para él, señor Devond —dijo el médico con tristeza y miró hacia la sala. No era difícil darse cuenta de que el hombre que yacía en la cama del hospital sufría mucho dolor por el ceño fruncido en su pálido rostro.
A Rolan se le cayó el alma