Capítulo 126
La agitación en Camila estaba a punto de disminuir cuando, de repente, notó los deslumbrantes recuerdos de boda y el regalo monetario sobre la mesa que le quemaron los ojos.
Dio la casualidad de que Noah vino a entregar algunos documentos, y Camila aprovechó para arrojarle los regalos de boda y el dinero en efectivo.
—Toma esto. No los quiero.
—Ah, vale —Noah se quedó atónita por un momento antes de preguntarle con cautela—:
Sra. Rehinaldi, ¿parece que está de mal humor estos d